Bienvenido Martí

Después de 39 semanas y 3 días llegó el momento de traerlo al mundo.

Rompí aguas a la 4 de la madrugada del 26 de febrero, y la llegada al hospital fue tranquila aunque un poco mojada .

Pudimos estar en la habitación tranquilos durante toda la noche, con los controles necesarios por parte del equipo médico.

Por la mañana llamamos a nuestras madres para informar que estábamos en el hospital y que cuando hubiera alguna novedad ya iríamos informando, ya que yo solo estaba de 2 cm y sin contracciones a la vista.

Lógico y normal que no parasen de hacer llamadas y a media mañana aparecieron por allí. Las madres son madres SIEMPRE.
Estuve muy controlada, supongo que como rompí aguas era normal, tenían que controlar que el bebé estuviera bien.

No sé si es por ver a mi madre y mi suegra que me puse nerviosa, pero poco después empezaron unos pequeños dolores de regla. Como las mías son muy dolorosas, pues lo llevaba bastante bien.

2 cm de dilatación a primera hora de la tarde  y dolorcillos de regla cada bastante tiempo.

Como llevaba ya unas cuantas hora desde que rompí aguas decidieron ponerme oxitócina a ver si aceleraba un poco el proceso. Lo único que consiguieron (y no sé si fue provocado por ello) que me subiera la fiebre!

Cerca de las 5 de la tarde los dolores fueron más fuertes y regulares. Por fin empezaba el proceso de parto. Lo malo es que no dilataba, solo estaba de 4 cm.

Ir a clases de preparación al parto me fueron muy bien. Creía que a la hora de la verdad no me acordaría de nada pero puse en práctica la respiración y funcionó. Soportaba muy bien cada contracción. Eso si las soportaba de pie, no podía estar tumbada, lo llevaba mejor estando de pie.

En todo el proceso de dilatación con las pertinentes contracciones, tuve el mejor apoyo en ese momento, Xavi. Estuvo en todo momento dándome masajes en la espalda por la zona donde me hacía falta, dándome la mano en los momentos de crisis de dolor, abrazándome, dándome ánimos y todo su cariño en todo momento.

Para que os imagines un poco, yo no estaba en la habitación, estaba en la zona de paritorio que está separado por  pequeñas habitaciones (boxes), así todo el proceso de dilatación lo tienen más controlados todo el equipo médico.

Llegó un momento que me sentí como Rachael Green en Friends. Iban pasando las horas y yo que llegué a las 4:30   de la madrugada, todavía estaba dilatando y todas que llegaban después pasaban por delante! Al final Xavi y yo nos reíamos.

Pasaron unas horas y la enfermera de empezó a decir que mi parto iba un poco lento (no, quieres decir!), y que llevaba muy bien las contracciones pero que me empezara a plantear la epidural  porque se podría prolongar unas horas más el parto. En ese momento no me plantee la epidural, incluso pensé en dar a luz sin ella. Pero  al cabo de un rato y hablando con Xavi, y viendo que el parto se iba a alargar unas cuantas horas más me lo empecé a plantear. Es verdad que ese momento lo llevaba bastante bien, pero no sabía el tiempo que me quedaba hasta llegar al parto y si lo iba a llevar tan bien como en ese momento. El cansancio podía aparecer en algún momento y complicarlo todo a la hora de hacer los esfuerzos necesarios para dar a luz.

Llego un momento que Xavi me dijo que ya estaba aguantando bastante tiempo y estaba poco dilatada, que me planteara en serio en ponerme la epidural, sobre todo para poder descansar.

Me costó decidir, personalmente quería llevar todo el proceso sin epidural y me daba mucho miedo el pinchazo!, pero al final les dije que sí.

Tenía respeto, miedo, no estaba  al 100% convencida, pero llego un enfermero de 10. Me tranquilizo, me dijo como tenía que ponerme, como respirar, que tenía que hacer mientras me ponían la epidural y me venía una contracción, me trato como si fuera la única paciente que tenía en su turno y me deje llevar por su amabilidad y cariño hacía mí. Al final casi ni me entere que me ponían la epidural.

Al cabo de no muchos minutos, descanse y a la vez descanso Xavi.

Como no pedí la epidural antes!, pero si es un lujo tener contracciones y no enterarte!, pude hasta dormir.

El problema era que llevaba muchas horas desde que rompí aguas y estaba de 7-8cm.

De repente, llego, para mí,  el primer peor momento de todo el día. Desapareció el efecto de la epidural. Pase de dolor 0 a 10 en un momento y encima sin poderme mover de la cama. Empecé a morder el cojín, las sabanas,  a apretar la mano de Xavi, la respiración creo que no me hacía efecto para nada.

De toda la estancia en el hospital solo tengo dos quejas y la primera es que en todo el hospital en ese momento había un  solo anestesista y estaba en quirófano y me pase 2 horas rota de dolor esperando a que acabara para poder ponerme el recordatorio.

Cuando por fin me pusieron el recordatorio de epidural, volví a descansar y Xavi también.

Eran sobre  las 2 de la madrugada del 27 de febrero, que los médicos ya  se les notaba un poco nerviosos, controlándome por todos lados,  ya estaban controlando por monitores el latido del corazón del niño, como ya estaba dilatada de 10cm me empezaron a pedir que empujara, y Martí bajaba cada vez un poco pero cuando dejaba de empujar volvía a subir. Lo intentamos varias veces pero sin éxito, Martí no quería salir.

Pasadas las 3 de la madrugada, los médicos nos indicaron que Martí empezaba a sufrir y que me llevaban a la sala de parto, y si en un nuevo intento no nacía, me tendrían que hacer cesaría.

El segundo peor momento, después de las contracciones, la epidural, fiebre, dolores y todo el empeño de médicos, Xavi y míos para que Martí naciera de la manera más natural posible, no podía acabar todo esto por cesaría. Empecé a llorar de impotencia, pero lo más importante en ese momento era Martí, así que fuimos directamente a la sala de partos. Como no sabíamos si me harían o no la cesaría, Xavi  se quedo fuera, porque en ese momento  no dejaban entrar acompañante en las cesarías.

Cuando estaba allí dentro pensé que tenía que sacar fuerzas de donde fuera para dar a luz yo misma  y que Xavi pudiera ver nacer a su hijo.

Es un poco complicado hacer fuerza si tienes la epidural puesta,  nunca sabes si haces la fuerza suficiente, pero lo logré! En cuanto el médico dijo que ya vea la cabeza del niño lo primero que dije que hicieran pasar a la de YA al padre.

Bastaron dos empujones más para conocer al amor más puro, intenso y maravilloso que jamás hayamos sentido, Martí.

Llegó al mundo el 27 de febrero de 2.014, a las 4 de la madrugada,  con 3.840Kg y 53cm y un precioso pelo negro.



Espero que os haya gustado leer la historia del nacimiento de Martí. A mí me ha encantado compartirla con vosotr@s!

 

Gracias por leerme!

Bel