39 semanas + 3 días

Preparando este post he tenido que hacer memoria de cómo pase mi embarazo, mi memoria es muy selectiva y desde que me quede embarazada todavía más.

Personalmente no me puedo quejar de mi embarazo, salvo de los ardores y el peso que gane, las molestias que pude tener pueden considerarse que están dentro de un embarazo normal.

Xavi, todavía me dice que durante las primeras semanas de embarazo no tuvo mujer. El tiempo que pasaba en casa era para dormir. No podía con mi alma, todos los esfuerzos se iban en las horas de trabajo, llegaba a casa y solo quería dormir y el fin de semana saltaba de la cama al sofá y del sofá  a la cama.

Lo que sí que recuerdo con mucha gracia es que tenía tanto sueño, que en el trabajo tenía que ir al baño a hacharme una cabezadita de 2 minutos para poder seguir trabajando en condiciones. Que incómodos los baños! Jajaja

La resta del primer trimestre bastante bien, un par de días con nauseas matinales pero que no llegaron a más.

Poco a poco note que aguantaba más horas despierta  y que mi cuerpo pedía más actividad. Lo agradecí bastante, porque el primer trimestre me toco vivirlo en pleno verano y casi me lo pase trabajando y durmiendo.

De repente un día tienes una  sensación que no sabes si son gases o es el bebé pero es la cosa más maravillosa que una mujer en el embarazo puede sentir. Es en estos momentos cuando realmente te das cuenta que tienes una personita formándose en tu vientre y tú serás su mamá.

A medida que el bebé va creciendo los “gases” ya son patadas y en algún momento del día incluso puedes llegar a pensar si hay más de un bebé en el interior jugando con alguna pelota. 😉 . Imagínate si llevas dos!

Poco a poco la casa se va llenando de aparatos, mobiliario, ropa, caja, cajas y más cajas, hasta que un día decides que esto no está bien y  que hay que poner orden.

El síndrome del nido creo que a mí me apareció muy pronto, no pare de limpiar, organizar, poner y quitar muebles hasta casi el último día.

La verdad es que me lo pase muy bien montando su habitación, y preparando su llegada a casa, su casa.

 


 

Manos mal que en el segundo trimestre hice todo lo importante, porque en el tercero  con las navidades en medio, llegó el barrigón, la ciática y el no dormir del tirón. Todo esto mezclado no era buena combinación para poder hacer nada.

Pase unas Navidades bastante buenas, y con la ilusión de que en el año nuevo no tardaríamos mucho tiempo en tenerlo entre nosotros.

Justo en año nuevo me quedé enganchada de la ciática y no me dejo de lado hasta el mismo día del parto.  (1 mes y 27 días para ser exactos!)

Ya entonces tenía una barriga de campeonato, pero me hinche como un pavo en las últimas semanas que parecía que llevaba gemelos!

Encontré un gran aliado para poder llevar mejor las noches con mi barrigota. El cojín de lactancia no lo solté, ni el sofá! Jajaja

Un mes antes tenía riesgo de parto prematuro por contracciones y la tensión alta, así que me dieron la baja para poder estar más controlada y no tener el estrés del trabajo y tener a Martí antes de tiempo. Así que el tiempo lo dedique a lavar su ropita, hacer 100 veces la bolsa del hospital, la suya y la mía, repasar todo el papeleo que se necesita para legalizar a tu hijo y pensar o no en hacernos fotos con la barriga.

Manos mal que ha dos semanas de dar a luz me ilumine y nos hicimos un reportaje. Creo que si no lo hubiera hecho me hubiera arrepentido siempre.

 

 

Cuando dices que estas embarazada, por lo menos a mi me paso, que todo el mundo tiene atenciones contigo. Se preocupan de que no cojas peso, de que comas bien, que no te canses, te dejan el mejor sitio para sentarte, se ofrecen para limpiar tu casa (gracias mamá), de llevarte a los sitios para que tu no conduzcas, etc. Y piensas que estar embarazada es una gozada!

Des de aquí doy las gracias a todas y cada una de esas personas que como a mí,  ayudáis a todas las embarazadas a sentirnos queridas, cuidadas y mimadas en cada ocasión que se os presenta, ayudáis en cada gesto, de verdad!

Eso sí, las personas más allegadas a ti, sobre todo cuando se acerca tu fecha de parto, si  no saben nada de ti cada 24h, ya creen que estas en el hospital y no paran de llamarte hasta que les contestas. Al principio te hace gracia, pero llega un momento que hasta tu misma ya tienes ganas de parir para que cesen las llamadas. 😉

Cosa de lo más normal, si quién va a dar a luz es tu hija o tu nuera y se mueren de ganas de ver la carita a su nieto. Esas superabuelas que nunca fallan. Qué haríamos sin ellas. GRACIAS!

Martí decidió llegar a las 39 semanas +3 días, es decir, el 27 de febrero de 2.014, a las 4 de la madrugada,  tal y como yo le pedía para poder disfrutar de él en la intimidad hasta la llegada del resto de familia a primera hora de la mañana. Martí ya nació haciendo casa a su madre!

Fue un parto largo y con algún que otro contratiempo, pero todo lo que pase valió la pena por ver  su preciosa carita.

 

 

Si lees esto y estás embarazada  hazme caso y disfruta de cada momento, es único e irrepetible. FELICIDADES!

Y tu embarazo como fue?

Gracias por leerme!

Bel