Los terribles 2 años

Qué difícil es a veces que nos hagan caso o poner según que normas, verdad?

Martí últimamente, y no lo digo muy fuerte, es bastante obediente, incluso si no se hace lo que le hemos enseñado es él quién nos riñe!

Pero hemos tenido nuestros más y nuestros menos este ultimo año, no creáis que todo es tan fácil.

Partiendo de la base que no es un niño movido ni demasiado desobediente hubo una época que salir de casa era una batalla constante.

Cuando empezó a andar y  salíamos de casa, llevábamos el cochecito  por si se cansaba. Pero cada vez más nos encontrábamos con la situación que no quería cochecito y nos pedía brazos. Llego un momento que solo quería brazos así que le dijimos que si no caminaba se iría al carro. Dicho y hecho, el primer día nos lio un pollo de un par de narices, pero no cedimos y al final iba contento. El segundo día que se canso de caminar, le pusimos en el carro y el llanto fue a menos, la tercera vez que paso le pusimos en el carro y no hubo ni una queja por su parte, al final es él quien nos pide subirse en cochecito.

La clave del éxito fue que los dos teníamos la misma norma y no nos dejamos convencer por sus llantos.  Si en algún momento hubiéramos dudado o cambiado la norma que le dimos en el primer momento, estaríamos todavía llevándolo en brazos y cargando los abrigos y bolsas en el carro. Que dicho sea de paso no va nada mal.

Lo mismo pasó a la hora de enseñarle a cruzar la calle. Se tiene que ser rotundo con este tema, puede pasar una desgracia en un segundo y esto no lo queremos. Así que si tiene que llorar que llore, si le tienes que coger un poco más fuerte de lo normal, lo coges, (sin hacerle daño) pero no lo cojas en brazos, tiene que aprender que se tiene que cruzar la calle cogido de la mano del adulto. Si os agobias y siempre lo acabáis cogiendo en brazos, asociara cruzar la calle con el que le cojáis en brazos y tampoco es lo que queremos.

Esto nos costó bastante más, porque no le gusta dar la mano!  Siempre va corriendo, pero con paciencia y constancia lo hemos conseguido.

Tampoco es plan que cuando se va por la calle siempre estén cogidos de la mano. Siempre tenemos que tenerlos a la vista y decirles hasta que se cansen que no se separen de nuestro lado, pero si hay aglomeraciones o zonas de peligro cogerles de la mano siempre, y más si son muy movidos. Y si vais detrás de él corriendo tampoco pasa nada, que los niños tienen que correr, descubrir su entorno y el adulto tiene que estar pendiente de él y asegurarse que no pasa nada y advirtiéndole de los posibles peligros. No les pidamos que se comporten como adultos por qué no lo son. Así que a llevar zapatos cómodos  😉

Nota: La verdad que hay casos que los peques son demasiado movidos y es complicado ir por la calle con ellos sin pasar un miedo atroz cada vez que se acerca un coche.

Hablar, poneros a su misma altura con mucha tranquilidad y explicarle de la mejor manera posible que  os tiene que hacer caso, si no se pueden hacer daño y papá y mamá se pondrán tristes. Buscar cuentos, historias con dibujos donde expliquen casos como el vuestro o parecidos y se los explicáis. No ser pesados con el tema, porque a los niños se les puede atragantar lo que le decís y entonces es peor. Ser constantes  en las normas y poner consecuencias si no las cumplen. Ejemplo: Si estáis en el parque y la carretera esta cerca y veis que le tenéis que decir varias veces que no se vaya a los coches, pues lo mejor es decir que si se lo tenéis que volver a decir se quedara sentado en el banco 2 minutos (tantos minutos como años tiene. Pensad que un minuto para ellos es una eternidad) en este tiempo se dará cuenta que los otros niños están jugando y el no. Puede que el  primer día no os haga caso pero si siempre actuáis de la misma forma y no dudáis en vuestra decisión en el tiempo seguro que acaba cediendo él y no vosotros.  

A Martí le hemos enseñado el significado de los colores en los semáforos.  Pues esta súper contento de enseñarnos de que color esta el semáforo y que se tiene que hacer en cada caso.

Ahora no cruzamos la calle o no ponemos en marcha el coche hasta que él no nos lo indica.

Otra cosa que nos puede superar es el tema de las comidas. Tenemos suerte y Martí  es comedor y pocas veces nos da guerra con este tema. No sé si es porque el mismo es así o nosotros hemos tenido algo ver. Personalmente pienso que hay una mezcla de las dos cosas.

A los 6 meses empezamos a introducir los alimentos complementarios (a parte del pecho) y desde el primer día no le hemos forzado a comer. Hemos intentado y lo seguimos haciendo que las comidas sean momentos agradables porque si lo relacionan con momentos de enfado, lloro, todo puede ir a peor. Es normal que depende de que comida  no le guste comer mucha cantidad, pero creo que lo importante es que aunque sea poca cantidad coma un poco, al menos que la  pruebe para poder identificar si le gusta o no.

Hacer las comidas visualmente apetecibles y poquita cantidad. Si quiere más ya se le pondrá. No caigáis en el error de ofrecerle 15 opciones de comida, si no siempre se saldrá con la suya y lo más seguro que casi siempre coma de lo mismo. El pan al final, así nos aseguramos que come lo que le ponemos en el plato.

También es importante el tiempo que se dedica a cada comida. No es lo mismo el desayuno que la comida. Intentar que no se eternicen, podemos acabar agotados (los peques y nosotros). Si no se lo acaban, ya comerán lo que toque a la siguiente comida. De esta manera aprenden que se tiene que comer cuando toca y lo que toca y no entre horas. Si son poco comedores al principio puede que notéis que  lo pasan un poco mal entre comida y comida pero si sois estrictos en los horarios poco a poco  se regularan y aceptaran las normas de las comidas. No es fácil,  se ha de tener paciencia y controlar el mal humor, sobre todo no tienen que asociar sentarse en la mesa con pasarlo mal.

La maternidad es una carrera de fondo y cada día se aprenda algo nuevo o pasa algo diferente del día anterior. Nos tenemos que adaptar a cada situación y a cada niñ@, ya que aunque vengan de los mismos padres cada uno tiene su propia forma de ser y no siempre funcionan las mismas cosas a uno que a otro.

El día a día con todo lo que llevamos, se puede hacer bastante duro y si además nuestros hijos están en modo batalla ni te cuento. Por eso no podemos pensar que van a aprender una norma o nos van a hacer caso a la primera, así que nos toca tener bastante paciencia y seguro que llega un día que sin darnos cuenta nuestros pequeños monstruos se han convertido en pequeños príncipes y princesas.

A todos aquellos padres que están pasando por momentos agotadores con sus peques ánimo y una dosis extra de paciencia. La maternidad/paternidad a veces puede parecer dura pero tenemos que disfrutar cada momento que lo malo no es eterno.

Espero haber dado un poco de luz a vuestro día a día, teniendo en cuenta que siempre hablo desde mi experiencia.

Aquí os dejo algunas fotos que se deja hacer Martí mientras está en la ducha-bañera . No todo ha de ser malo 😉

 

 

Muchas gracias por leerme!

Bel